Rabino Oury Cherki

Yitro - Un anciano y un guerrero

Publicado en la página web de Centro Mundial Noájida. El artículo original en hebreo.




Moisés se presentó a los Hijos de Israel como mensajero de Di-s, enviado para cumplir la promesa que se les dio a los Patriarcas: El de llevar la Nación a la Tierra de Israel y tomar posesión de ella.

Luego de que Moisés cumpliera la primera parte de la promesa, al golpear a Egipto con las Plagas y dividir el Mar Rojo, el pueblo de Israel tenía fe en él: "Y creyeron en Di-s y en su siervo Moisés" [Éxodo 14:31]. Y que Moisés era de hecho a quien se refería el versículo: "Seguramente Di-s te recordará" [Génesis 50:25] y era el enviado para esta misión.

De modo que el pueblo vio su parada en el Monte Sinaí como una estación en el camino a la Tierra de Israel y no como una forma de prepararse para recibir la Torá, sobre la cual no tenían ninguna tradición previa de sus antepasados. (El mensaje: "Cuando saques a la nación de Egipto, adorarás a Di-s en esta montaña" [Exodo 3:12], se le dio a Moisés solo, mientras que la promesa a la nación fue, "Y os traeré a la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y os la daré por heredad" [Ibid 6:8]. Sin embargo, cuando la nación llegó al pie del Monte Sinaí, oyeron una nueva declaración: "Así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los hijos de Israel: … y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa" [Ibid 19:3-6] - Aquí la nación de Israel recibió una misión universal-religiosa. Este fue un anuncio novedoso e inesperado, y por lo tanto, la gente tenía que decidir si se debía confiar en Moisés con respecto a esta nueva misión, la cual no estaba incluida en el "plan original".

Por lo tanto, no es sorprendente que la nación reaccionó con escepticismo y dijo: "Haremos lo que Di-s nos ha dicho" [Ibid 19:8]. Es decir, su misión incluía lo prometido a sus antepasados y no lo que Moisés les acababa de anunciar. Rashi señala: "Escuchar algo de un mensajero no es lo mismo que escucharlo del Rey mismo. Queremos ver a nuestro Rey". (Véase la misma idea en el Rambam, Hilchot Yesodei Torah 8:1 y en el Kuzari, 1:49). Con el fin de eliminar cualquier duda de los corazones de la personas, era necesaria una revelación pública directa: "Y el SEÑOR dijo a Moisés: He aquí, vendré a ti en una densa nube, para que el pueblo oiga cuando yo hable contigo y también te crean para siempre" [ Ibid 19:9].  Si no fuera por esta demanda de parte del pueblo, la Torá podría haber sido dictada sin una revelación pública de la Shejiná, la Presencia divina, frente a ellos.

La esencia de la revelación fue: "YO SOY tu Di-s, que te sacó de la Tierra de Egipto, de la casa de esclavitud" [Ibid 20:2]. A primera vista, no parece haber ninguna conexión entre este versículo y la verificación de la misión de Moisés como enviado a entregar la Torá. Por lo tanto, Rashi agrega: "Dado que se reveló en el mar Rojo como un "héroe guerrero" (es decir, como Di-s con objetivos nacionales), "y ahora en el monte, como un anciano lleno de misericordia" (como un maestro de Torá, el jefe de una yeshivá) - y a pesar de esta diferencia, "no digas que hay muchos dioses diferentes" (que la misión nacional, a la que envié a Moisés, es diferente de la entrega de la Torá). "Más bien, YO SOY el mismo, quien también fue revelado en Egipto y en el Mar Rojo".

Podemos concluir que el propósito principal de los acontecimientos trascendentales en el Sinaí fue aclarar el vínculo interno entre la Torá y la toma de posesión de la Tierra de Israel. Moisés, el redentor político-nacional, es la misma persona quien también a través suyo se entrega la Torá. La política de Israel y la Torá de Israel son una y la misma, como está enfatizado en la frase con la cual comienza la revelación al pueblo, "YO SOY tu Di-s".